Sobre mí

Nomar es Ramon invertido. Búsqueda incesante de respuestas. Curiosidad insaciable. Muy joven descubrí algo que se llamaba filosofía. Desde entonces entendí mi manera de estar en el mundo. La justicia, la verdad y la belleza vertebran mi vida.  Hoy, desde la luz de Torremolinos, sigo definiendo así esta inquietud:

Mar majestuoso de ininterrumpida belleza. 
Diosa de la desventura y la inquietud. 
Poseedora de todo mi ser, me inclino ante tu desmesurado bien.
Quien te rozó pereció ante tus sublimes encantos.
¿Quién podría rechazar tal néctar sin perecer sumido en la decadencia?
Demandas mi alma maravillosa conciencia.
¡Qué pobre sería el mundo sin tu mirada!

 
Me alzaste sobre los montes más altos, para conducirme a las profundidades más oscuras. Me descubriste la verdadera eternidad y me abandonaste a un cementerio de tumbas parlantes carentes de oído. En ocasiones sangro por la boca y renazco bajo impertinentes campanadas. Observo mi cuerpo inerte ante mis pies y le abandono arropado por tu encanto. Algunas noches me llamas con un susurro suave y exigente, sin embargo. Acudo a tu encuentro con las muñecas abiertas exhausto de placer. Siento como me haces el amor entre tinta y celulosa. Celosa de tus criaturas nos ahogas de inhumana fuerza y encadenas la tristeza a nuestra voluntad. El dolor nos pertenece como a un hijo y su llanto nos reconforta, pues devenimos verdadera belleza.